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RegresarRediseñar el turismo: inteligencia, competitividad y propósito
Quienes formamos parte del turismo tenemos razones para sentir orgullo todos los días. Somos parte de una actividad que no se detiene, que conecta personas, mueve economías, genera oportunidades y lleva desarrollo a comunidades de todo el país. Pero el Día Mundial del Turismo nos ofrece algo igualmente valioso, la oportunidad de hacer una pausa, mirar hacia adelante y preguntarnos qué debemos hacer para que esta actividad siga siendo una fuerza de progreso.
Este año, ONU Turismo nos invita a reflexionar bajo el lema, “Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo”. Una invitación especialmente oportuna. La inteligencia artificial ya está transformando la manera en que las personas se inspiran, planifican, reservan y viven sus viajes. También está cambiando la forma en que las empresas gestionan sus operaciones, conocen a sus clientes, comercializan sus productos y toman decisiones.
Ante esta realidad, el turismo costarricense no puede limitarse a observar. Debemos aspirar a estar a la vanguardia. Incorporar la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías no debe verse como una amenaza, sino como una herramienta para ser más eficientes, innovadores y competitivos, sin perder aquello que distingue a nuestro país: la calidad humana, la autenticidad de nuestras experiencias y el vínculo con las comunidades.
Pero rediseñar el turismo significa mucho más que digitalizar procesos. La innovación adquiere verdadero sentido cuando sus beneficios llegan también a las personas y a los territorios. Cuando una pequeña empresa puede mejorar su comercialización, cuando un emprendimiento rural accede a nuevos mercados, cuando un trabajador fortalece sus capacidades o cuando una comunidad encuentra en el turismo mayores oportunidades de empleo y desarrollo, la tecnología deja de ser únicamente una herramienta y se convierte en un vehículo de progreso.
Esa es también la visión de turismo a la que debemos aspirar: una actividad que permita al visitante recorrer todo el territorio y llevar oportunidades a cada comunidad. Una de las fortalezas del modelo costarricense ha sido distribuir el dólar turístico, generando empleo, encadenamientos y progreso social en distintas regiones del país. Debemos fortalecer un turismo de experiencias, auténtico y cercano, ligado a nuestra naturaleza, cultura y gente; un turismo con sello propio, profundamente asociado al “pura vida”. Esa esencia también debemos protegerla, porque es parte de lo que nos distingue y no podemos darla por sentada.
Ese futuro exige también condiciones adecuadas para competir. No podemos hablar de transformación, innovación y crecimiento sin atender los factores que determinan la sostenibilidad de nuestras empresas. Necesitamos infraestructura, conectividad aérea, seguridad, formación de talento, acceso a financiamiento y un entorno que permita invertir y generar empleo.
Y también necesitamos que se comprenda la realidad económica del sector. Cuando desde el turismo advertimos sobre el impacto del tipo de cambio, no se trata de lamentos ni de pedir privilegios. Se trata de explicar una realidad empresarial: muchas compañías reciben sus ingresos en dólares, mientras una parte importante de sus costos —salarios, servicios, cargas sociales y compras locales— se paga en colones. Una apreciación sostenida de nuestra moneda reduce márgenes, limita capacidad de inversión y afecta competitividad frente a otros destinos.
Por eso, esta reflexión no corresponde únicamente a las empresas turísticas. También interpela a las autoridades, a las comunidades, a la academia y a quienes tenemos responsabilidades dentro del sector. El turismo que queremos construir requiere diálogo, visión de largo plazo y la convicción de que apoyar su competitividad significa fortalecer una actividad que distribuye oportunidades a lo largo y ancho del país.
Costa Rica ha construido durante décadas un posicionamiento turístico reconocido internacionalmente. Mantenerlo no está garantizado. Requiere evolucionar, anticiparnos a los cambios y utilizar con inteligencia las nuevas herramientas disponibles.
En este Día Mundial del Turismo celebremos lo alcanzado, pero, sobre todo, asumamos el desafío de lo que viene. Rediseñemos juntos un turismo más inteligente, competitivo, innovador y humano; un turismo capaz de seguir generando bienestar y oportunidades para todos.
Martí Jiménez
Presidente
Cámara Nacional de Turismo (Canatur)